Lindo haberlo vivido para poderlo extrañar.

2011/02/25 at 02:42 (Blogs, Vivido)

Anoche, mientras dormía, ese recuerdo de los juegos infantiles en la cama de la abuela me sobrecogieron. Me despertaste. Y como cuando era niña y sin ton ni son empezaba a hablar y a cantar esas canciones que me enseñaste y me hacían feliz, empeze a recitar de memoria “A Margarita Debayle“.
Ese poema que cuando era niña me hizo creer que era una princesa. La princesa que me inventaste. Esa princesa caprichosa que si quería una estrella simplemente subía al cielo y la tomaba. Ese tiempo mágico cuando creía que lo podía todo y lo hacía convencida. Eso sí, con o sin permiso del papá, pero siempre con tu complicidad. Esa complicidad que revelaban esos ojos vivaces y bellos que sé que me siguen mirando y secundando travesuras.
Hoy la princesa está triste. Sí, hoy me dio por extrañarte. No porque no lo haga siempre, si no porque hoy tengo ganas. No solo con esos recuerdos que me vienen de repente, sin intención. Esos que llegan cuando camino por la calle, cuando escucho “nuestras canciones” o cuando como un pan con mermelada de mora y nunca saber igual al que me brindabas.
Hoy decidí acordarme de ti. No de un momento específico, solo de ti. De esa imagen idealizada que sigue estando conmigo. La que siento que me abraza cuando lloro o que me toma de las manos como diciendo “no está tan bien, volvamos a empezar”. La añoranza de esos ojos alegres que se regocijaban con cada logro, desde memorizarme un poema completito, aprender las tablas de multiplicar o descubrir el secreto para cocinar un ‘buen arroz’. O mejor, simplemente esa voz tenue y dulce que siempre traía la palabra precisa y todo el amor del mundo.
Hoy tu princesa solo quería hablarte. Contarte que estoy tranquila y feliz, pero que también con mucho miedo. Ese miedo que se disipaba cuando llegabas a contarme algún cuento y cuando el mejor remedio para cualquier problema era un vaso de leche con chocolate -que tampoco volvio a saber igual- y un beso en la frente. Hoy necesitaba eso.
Hoy la princesita solo quería verte. Compartir contigo. Reir. Saber que sigues estando ahí. Sentir ese beso en la frente que seque las lágrimas y se lleve el temor. Sentir esas manos, esos ojos y esa voz. Saborerar esa leche y ese pan.
Te busque. Te encontré. Sé que estás. Lo sentí. Disfruté. Lindo haberlo vivido para poderlo extrañar.
Ahora, solo se me antoja subir al cielo por esa estrella…

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