“La Trágica Aventura de Viajar en Bus”
Después de una fiesta tener que madrugar es algo terrible. En mi caso particular nunca he sido muy buena para esto, y lo peor es qué por lo menos de lunes a viernes nunca me queda de otra manera.
Para colmo todos los sábados, al igual que entre semana, me toca asistir a las clases de Educación Ambiental programadas por el Ministerio de Educación para los 5tos cursos del país. Un sábado, de tantos, después de una fiestota en la casa de mi mejor amigo decidí despertarme un poco más tarde para ir en bus de línea y no en el transporte del colegio a esas molestosas clases.
¡Nunca me he arrepentido tanto, como ese día, de tomar una decisión tan a la ligera! Me puse el uniforme, tome mi maleta y salí a la parada por donde pasaban los buses que me llevarían hasta el colegio. Aunque no me lo crean, y sin exagerar esperé 1 hora hasta que pasó el bus. Cabe mencionar que eran las 8:45 cuando me subí al transporte, tenía 45 minutos de retrazo, y todavía no empieza la mejor parte de la aventura.
Después de unos 20 minutos de viaje el conductor se dio cuenta de que un poco antes de llegar al peaje estaban algunos policías revisando papeles, y como para variar, él no tenía sus papeles en regla nos detuvieron. Después de casi 30 minutos de discusión los policías decidieron llevarlo a un centro de retención y tuve que esperar una media hora más hasta que llegue un chofer de reemplazo.
No podía subirme en otro bus porque no tenía más dinero que para ese y ya lo había pagado. La señorita que cobraba, como cosa rara, después de que nos detuvieron desapareció por completo y no había quien nos devuelva la plata. El chofer que llegó para hacerse cargo del bus tuvo que pasar una serie de revisiones antes de poder conducir.
Hasta que le hicieron todas las revisiones del caso paso un largo de tiempo. Más o menos a las 10:35 continué el viaje hasta el colegio. A la hora que llegué mis profesores y compañeros ya estaban de salida, después de todo el trajín me tocó regresarme a la casa con una horrorosa aventura y un gran cero en la clase de ese día…
Depuse de todo lo ocurrido quiero hacer una petición a todos los señores transportistas de país: Por favor, ser chofer es un oficio, y como en cualquier otro, tienen que trabajar con responsabilidad, saberse de memoria todas las reglas de transito y sobre todo acatarlas y respetarlas, ustedes no transportan objetos, transportan seres humanos, cuyas vidas ponen en sus manos a diario.
Nadie les impide trabajar, pero por favor, háganlo siempre por lo legal, tengan sus papeles en regla y no huyan cuando comenten un error ya que de la única persona de la que no van a poder huir nunca es de ustedes mismos y la conciencia les remorderá toda la vida.